viernes, 26 de julio de 2019

Dice el inventor del retweet: “Le dimos un arma cargada a niños de 4 años”

  • Las redes sociales luchan por controlar la forma en que los usuarios utilizan sus plataformas.

  • Instagram, Twitter, Facebook entienden que deben cambiar sus sistemas, pero no ven por ahora una salida.

  • El creador del RT (retweet) se arrepiente de su desarrollo y se lo contó a BuzzFeedNews.

Las redes debaten por estos días sobre la necesidad de cambiar algunas de las formas de interacción consideradas perjudiciales para el intercambio en sus entornos.

Instagram, por ejemplo, está estudiando la posibilidad de que no se puedan ver los likes en las publicaciones de los demás, sólo de las propias. Ya lo testea en cuentas seleccionadas de Australia, Brasil, Canadá, Irlanda, Italia, Japón y Nueva Zelanda.

Twitter, por su parte, en una plataforma de prueba llamada “twttr”, está considerando cambios entre los que está eliminar los Me Gusta y los RT.

Aunque en varios casos estas funciones resultan muy beneficiosas como para darle mayor difusión a avisos de desastres o a campañas de bien público; también se convierten en un elemento para la exposición y los acosos, y es la opción ideal para “viralizar” campañas de desinformación, analizan en La Voz.

¿Quién inventó el retweet?

Aunque no lo creas, esa persona existe, se llama Chris Wetherell y dice que se arrepiente.

En una entrevista con BuzzFeed News, este desarrollador considera que la creación del RT es como haberle “entregado un arma cargada a un niño de 4 años”.

Wetherell es un veterano desarrollador de tecnología y dirigió el equipo de Twitter que creó el botón de retweet en 2009.

Wetherell, ahora cofundador de una startup de la que no reveló el nombre, dice que “es hora de arreglarlo” porque “las redes sociales están rotas” y el retweet tiene “parte de la culpa”.

No es el único que está pensando en eso. El CEO de Twitter, Jack Dorsey, le dijo al mismo medio que él también: “Estamos pensando en los incentivos y las ramificaciones de todas las acciones, incluido el retweet”.

La historia de Wetherell comenzó en ese 2009, cuando se unió a Twitter recién salido de Google, donde ayudó a escribir el código de Google Reader, un antiguo agregador de RSS que la compañía dejó de usar.

Al trabajar en Reader, Wetherell aprendió cómo se difunde la información en línea y construyó una reputación en Silicon Valley que fue valorada por Evan Williams, entonces el CEO de Twitter.

“Estaba muy entusiasmado con la oportunidad que representaba Twitter”, le dijo Wetherell a BuzzFeed, aclarando que creyó que el botón elevaría la voz de las comunidades con poca representación.

Antes de que Wetherell llegara a Twitter, las personas se “retuiteaban” manualmente: copiaban el texto, lo pegaban en una nueva ventana, le ponían “RT”, citaban al creador o creadora y lo publicaban. Con el botón “retweet”, todo se facilitó.

Wetherell dice ahora que se sorprendió por la efectividad con la que se podía difundir la información. “Hizo mucho más de lo que fue diseñado para hacer”, asegura.

“Pero el botón también cambió Twitter de una manera que Wetherell y sus colegas no anticiparon. Copiar y pegar hacía que las personas leyeran con más detenimiento lo que compartían, hacía que lo pensaran al menos por un momento. Cuando el botón de retweet debutó, eso cayó a un grado mínimo de reflexión”, analizan en BuzzFeed.

“Antes del retweet, Twitter era en gran medida un lugar agradable. Después, el infierno se desató y se extendió”, agregan.

En 2012, Facebook presentó su versión del retweet: el botón de compartir. Al introducir el botón, Facebook también invitó al desastre.

Tres ideas para controlar esto

Para controlar los excesos del retweet, Wetherell sugiere que las redes dirijan su atención hacia el público.

Cuando miles de personas retuitean o comparten el mismo tweet o publicación, se convierten en parte de una audiencia. Una plataforma podría revocar o suspender la capacidad de retweet de las audiencias que regularmente amplifican publicaciones que refieran a acosos o fake news, por ejemplo. “La curación de las personas de forma individual es muy difícil, como lo atestigua YouTube, pero la curación de las audiencias es mucho más fácil”, asegura Wetherell.

Otra solución podría ser limitar el número de veces que se puede retuitear un tweet. Facebook está experimentando con un enfoque de esta naturaleza en WhatsApp. Allí limitó el número de personas a las que se puede reenviar un mensaje. “El límite de reenvío a cinco personas redujo significativamente los mensajes reenviados en todo el mundo”, dijo WhatsApp en una publicación.

Otra idea es evitar que las personas reenvíen un artículo si no han hecho clic en el enlace.




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